El verano de 2025 se convirtió en un año trágico para los incendios forestales en España, con un total de 393.000 hectáreas consumidas, una cifra alarmante que triplica la media anual de 100.000 hectáreas. Este periodo fue marcado por el incendio más devastador registrado en A Rúa-Larouco, que arrasó 44.879 hectáreas y causó severos estragos a la biodiversidad y a la economía local. En 2026, la situación se ha mostrado igualmente preocupante, con más de 37.000 hectáreas quemadas hasta el 10 de junio, es decir, un incremento de casi cuatro veces en comparación al mismo periodo del año anterior, con un total de 254 incendios documentados en el territorio español.

La mayoría de los incendios en España, alrededor del 90%, son causados por la actividad humana. En respuesta a esta crisis, las autoridades, incluyendo a los bomberos forestales, han realizado campañas de concienciación instando a la población a reportar acciones sospechosas. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) advierte que el verano de 2026 será inusualmente caluroso, intensificando el riesgo de incendios. En este contexto, se ha implementado un nuevo plan de prevención que incluye 56 medios aéreos y equipos especiales para enfrentar la emergencia. La ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, alertó recientemente sobre la gravedad de la situación, informando de que ya se han contabilizado nueve grandes incendios en lo que va del año.

Las devastaciones de 2025 no solo han traído consigo un incremento de los incendios, sino también consecuencias a largo plazo, como las lluvias torrenciales que han provocado riadas en Viana do Bolo, Ourense, una situación que se atribuye a la erosión extrema del suelo resultado de los incendios. Expertos como el catedrático Juan Carlos Novoa han advertido sobre la falta de restauración postincendio, causando que los suelos sean extremadamente vulnerables a los desastres naturales. A su vez, Greenpeace ha hecho un llamado para que no se olvide la recuperación de las áreas afectadas y demande la implementación de acciones preventivas para que eventos similares no se repitan en el futuro.