El verano de 2025 marcará un hito triste en la historia de los incendios forestales en España, con un total de aproximadamente 393.000 hectáreas quemadas, lo que lo convierte en el peor año desde 1994. Los incendios más devastadores se concentraron en el noroeste del país, donde cuatro de los cinco incendios más grandes ocurrieron, destacando el incendio de A Rúa-Larouco en Ourense, que arrasó cerca de 44.879 hectáreas. Este fenómeno no solo afecta a la superficie forestal, sino que también tiene graves repercusiones en la biodiversidad y la calidad del suelo.

Los incendios forestales se ven impulsados por factores como el cambio climático, que propicia olas de calor y sequías severas, además del éxodo rural que permite el crecimiento descontrolado de matorrales. Un alarmante 96% de los incendios son provocados por la intervención humana, destacando la urgencia de implementar medidas de prevención y gestión forestal. Para mitigar el impacto, se recomienda recuperar el medio rural y fomentar una mayor intervención en la protección de los ecosistemas.