Recientes investigaciones del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) han mostrado que los bosques de la península ibérica utilizan un 20 % más de agua que hace treinta años. Este aumento es atribuible al crecimiento de la masa forestal y la proliferación de arbustos, un proceso derivado del abandono rural. El estudio, que abarca 11,456 parcelas forestales a lo largo de los últimos treinta años, indica que este cambio ha alterado significativamente el ciclo del agua en los ecosistemas, reduciendo en un 28 % el agua que fluye hacia ríos y acuíferos.
El meteorólogo Luismi Pérez destaca el incremento de la cobertura forestal en España, que ha alcanzado niveles históricos. Este fenómeno, aunque positivo en términos de recuperación de ecosistemas, está exacerbando la sequía en el país. La disminución de la población dedicada a la agricultura y el despoblamiento de muchas áreas han permitido que la vegetación tome el control de zonas antes cultivadas, resultando en una mayor demanda hídrica. La situación se complica aún más por el cambio climático, que intensifica la evapotranspiración y afecta negativamente los niveles de agua en pantanos y reservas hídricas. La implementación de prácticas de gestión sostenible se hace imprescindible para optimizar el uso del agua y asegurar la resiliencia de los bosques frente a estos desafíos.