Recientemente, se realizó la mayor liberación de ranas corroboree del norte en el Parque Nacional Brindabella, en Nueva Gales del Sur, donde se soltaron 842 ejemplares con el objetivo de reforzar una de las poblaciones de anfibios más frágiles de Australia. Este esfuerzo de conservación es resultado de un meticuloso proceso de crianza en el zoológico Taronga de Sídney, diseñado para proteger a las ranas de un hongo letal conocido como hongo quítrido, que ha puesto en grave riesgo a la especie. Cada rana tiene un peso entre 2 y 3 gramos y ocupa hábitats muy específicos en las cordilleras Brindabella y Fiery.
El hongo quítrido, causante de la quitridiomicosis, es una de las principales amenazas para las ranas, junto a otros factores como la presencia de cerdos y ciervos ferales, así como los efectos del cambio climático e incendios. Más allá de su colorido distintivo, este tipo de rana sirve como indicador ambiental, lo que significa que su preservación es crucial para la salud de los ecosistemas en los que habita. Aunque la liberación fue un avance significativo, la supervivencia de estas ranas dependerá de un riguroso monitoreo y control de las amenazas ambientales que enfrentan.