Un nuevo estudio de Greenpeace resalta la relevancia de las energías renovables como solución ante el aumento de precios de combustibles fósiles, exacerbado por la crisis energética vinculada a conflictos en Oriente Medio. Las energías renovables, como la solar y eólica, representan el 85% de la nueva capacidad de generación eléctrica prevista para 2025, lo que no solo ofrece estabilidad en los precios, sino que fortalece la soberanía energética. Este enfoque es ahora respaldado por la Comisión Europea, que ha flexibilizado las normas fiscales para permitir que los Estados miembros inviertan en energías limpias, eliminando subsidios para combustibles fósiles.

La adopción de tecnologías de almacenamiento y redes inteligentes también se considera crucial para asegurar una oferta y demanda balanceada, mientras que el concepto de "suficiencia" busca maximizar el uso eficiente de la energía. A pesar de los desafíos asociados con la minería de minerales críticos, los proyectos comunitarios de energías renovables ofrecen no solo sostenibilidad, sino también beneficios locales y mayor seguridad energética. La nueva estrategia de la UE pone énfasis en la transición hacia un modelo energético más seguro, competitivo y limpio, algo que los expertos advierten debió haberse impulsado anteriormente para evitar la dependencia continua de los combustibles fósiles.