El IV Congreso Catalán de Sostenibilidad ha subrayado que, en medio de la incertidumbre reguladora derivada del paquete legislativo Ómnibus de la UE, la mayoría de las empresas catalanas que ya reportaban información sobre sostenibilidad continuarán haciéndolo de forma voluntaria. Aunque la nueva normatividad limita la obligación de reportar a empresas grandes, el 90% de las afectadas tiene la intención de mantener sus informes ESG, lo cual indica que la sostenibilidad se está integrando como una gestión esencial dentro de los negocios.
Joan Vall, presidente del Colegio de Censores Jurados de Cuentas de Cataluña, consideró que esta práctica evoluciona de ser un mero cumplimiento normativo a ser parte de una buena gestión empresarial, lo que incrementa la importancia de los auditores en el proceso. Carles Puig de Travy, decano del Colegio de Economistas de Cataluña, además, destacó que ante la falta de un marco regulatorio claro, las empresas necesitan estrategias bien definidas para hacer frente a la transformación hacia la sostenibilidad, la cual tiene repercusiones significativas en su operatividad y eficiencia económica.
Durante el congreso, los expertos expusieron que el reporting ESG no solo es una herramienta de compromiso ambiental, sino que también resulta crucial para acceder a financiamiento, promoviendo así la modernización de procesos empresariales. La sostenibilidad, abordada desde múltiples sectores como movilidad y finanzas, se consolida como un elemento estructural en la gestión empresarial actual, desafiando a las empresas a adaptar sus operaciones a esta nueva realidad del mercado.