Un estudio del profesor Ferdinand Dudenhöffer ha advertido que las ayudas públicas para la compra de coches eléctricos pueden no tener el efecto deseado, en algunos casos elevando los precios en lugar de reducirlos. En Alemania, la introducción de una subvención de hasta 6.000 euros llevó a los fabricantes a eliminar descuentos propios, resultando en un aumento promedio de 1.971 euros en el precio de los vehículos eléctricos. En España, el Plan Auto+, que reemplaza al MOVES y cuenta con una asignación de 400 millones de euros, se enfrenta a preocupaciones similares: los consumidores se preguntan si realmente notarán las subvenciones en el precio final.
Además, un informe de Transport & Environment revela que España está rezagada en comparación con otros países europeos, al no poder cubrir ni el 50% de la diferencia de precio entre vehículos eléctricos y de gasolina mediante ayudas fiscales. Este aspecto es significativo, dado que los coches corporativos representan alrededor del 60% de las nuevas matriculaciones en la Unión Europea. Un marco fiscal más sólido podría fomentar la compra de eléctricos por parte de las empresas, lo que a su vez aumentaría la disponibilidad de vehículos eléctricos usados y beneficiaría a los consumidores particulares. Sin embargo, si la fiscalidad no se alinea con las ayudas, muchas compañías podrían postergar la adopción de tecnologías eléctricas.