La electrificación del transporte por carretera es un objetivo crucial en el proceso de transición energética en España. Sin embargo, este avance se ve obstaculizado por una red de puntos de recarga que no cumple con las expectativas. Con un total de 56.682 electrolineras, la cifra parece alentadora, pero la realidad es que uno de cada cuatro cargadores se encuentra inoperativo debido a problemas técnicos o a trámites pendientes, lo que repercute de manera negativa en la experiencia del usuario. Esta situación genera una desincentivación en la compra de vehículos eléctricos, a pesar de que las matriculaciones han superado los 140.000 en los primeros seis meses de 2023.

Félix García de Anfac ha subrayado que, a pesar de que la cantidad de puntos de recarga es suficiente para trayectos planificados, queda mucho por hacer. Se estima que hay 17.821 cargadores inoperativos, y la mayoría de los existentes son de baja potencia, lo que implica tiempos de carga prolongados. La necesidad de resolver obstáculos administrativos y agilizar los plazos de activación es apremiante. José López-Tafall, también de Anfac, enfatiza la importancia de mejorar los trámites para facilitar inversiones en infraestructura. Esta desigualdad territorial es alarmante, ya que el 71% de los municipios carece de puntos de recarga pública, lo que representa un desafío en la adopción de la movilidad eléctrica.

A nivel global, el automóvil eléctrico ya representa más del 10% de las matriculaciones en un gran número de países. Según proyecciones, se espera que las ventas de coches eléctricos alcancen un 30% este año. Este cambio está influenciado por nuevos hábitos de consumo y una creciente conciencia ambiental entre los consumidores, especialmente entre los más jóvenes. De hecho, un informe indica que alrededor del 60% de los españoles planean adquirir un coche eléctrico como su próximo vehículo, priorizando factores como la reducción de costos y el impacto ambiental positivo. Las iniciativas de ayudas públicas como el Programa Auto+, que ofrece incentivos para la compra de vehículos eléctricos, también juegan un rol fundamental en la promoción de esta transición hacia una movilidad más sostenible.