La Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de Cabo Cope se ha consolidado como un refugio vital para la biodiversidad, tras un reciente estudio que ha documentado 5.789 individuos pertenecientes a 83 especies diferentes. Este trabajo destaca la importancia de los paisajes semidesérticos y matorrales costeros, considerados esenciales para la supervivencia de aves amenazadas. Las cifras obtenidas aumentan la relevancia del espacio para la conservación de la fauna en un momento crítico para muchas especies.
La investigación fue liderada por la Dirección General de Patrimonio Natural y Acción Climática, con el apoyo de fondos europeos y la colaboración de la Universidad Miguel Hernández. Entre las especies más destacadas se encuentra el águila azor-perdicera y el camachuelo trompetero. Los estudios también subrayan la necesidad de acciones de restauración ecológica para asegurar la salud de esta biodiversidad frente a amenazas como el cambio climático.
La próxima fase se centra en establecer un seguimiento continuo de la biodiversidad en la zona, mediante indicadores específicos y una base de datos geoespacial que permitirá medir la eficacia de las medidas de gestión aplicadas. El compromiso de instituciones y comunidades locales es fundamental para preservar este importante santuario natural.