La energía renovable está llamada a transformar el sistema energético europeo en esta década. Según un informe de SolarPower Europe, la Unión Europea podría generar ahorros de hasta 55.000 millones de euros anuales al aumentar su inversión en energías limpias como la solar y la eólica, junto con sistemas de almacenamiento. Este cambio no solo representa un avance hacia la sostenibilidad ambiental, sino que también se traduce en significativos beneficios económicos para hogares e industrias, al reducir la dependencia del gas natural, que actualmente influye en los precios de la electricidad.
Para alcanzar estos objetivos, se señala la necesidad de multiplicar la capacidad instalada de renovables y baterías antes de 2030. Se estima que la adopción de estas prácticas podría disminuir los costes operativos del sistema eléctrico europeo hasta en un 49%, lo que beneficiaría tanto a consumidores como empresas. Además, el almacenamiento energético a través de baterías adquiere un papel fundamental, ya que permite gestionar la fluctuación en la generación de energía, asegurando un suministro constante y eficiente, y contribuyendo a la seguridad energética de Europa a largo plazo.