En un contexto de creciente presión energética debido a la guerra en Oriente Próximo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha instado a la aceleración de la electrificación de la economía europea. El objetivo es reducir la dependencia de combustibles fósiles, que representan el 70% del consumo energético total, pese a que solo el 20% de la producción eléctrica proviene de materias primas importadas. Para lograrlo, el Gobierno español ha presentado un Plan Integral que incluye el despliegue de energías renovables y almacenamiento energético. Esto se traduce en la identificación de 'zonas de aceleración renovable' (ZAR) en colaboración con comunidades y promotores, excluyendo áreas protegidas debido a su biodiversidad.

El ministerio para la Transición Ecológica enfatiza la importancia de desarrollar instalaciones renovables que no solo cumplan con la normativa ambiental sino que también se integren socialmente. Se pretende que las empresas presenten proyectos que fomenten el consenso y que se centren en el retorno de beneficios a la comunidad, asegurando la participación ciudadana en el proceso. Esta estrategia es parte de un esfuerzo más amplio para mejorar la seguridad energética de la UE y asegurar un futuro más sostenible.