La relación entre sostenibilidad e innovación en el turismo se está volviendo cada vez más relevante, especialmente en un contexto donde los incendios forestales amenazan áreas críticas como el Parque Nacional de Doñana. La innovación turística se define como un proceso necesario para transformar y mejorar la competitividad, resiliencia y sostenibilidad de los destinos y empresas. En este sentido, se distingue entre tres tipos de innovación: reactiva, que aborda problemas actuales; evolutiva, que mejora la competitividad; y transformadora, que promueve un cambio hacia modelos regenerativos.

La calidad del entorno natural y social es fundamental para el éxito de cualquier destino turístico, ya que su degradación afectará directamente al valor come turista. En el presente, los incendios forestales, exacerbados por altas temperaturas y sequedades acumuladas, han arrasado miles de hectáreas en España, poniendo en riesgo la biodiversidad y la atractividad de estos lugares. Por ello, los destinos deben adoptar modelos de gestión sostenibles y efectivos que aseguren su futuro en un contexto competitivo y ambientalmente desafiante. La urgencia de la situación ambiental resalta la importancia de implementar innovaciones que no solo respondan a las demandas del mercado, sino que también preserven y regeneren sus recursos naturales.