La relación entre sostenibilidad e innovación en el turismo se está volviendo cada vez más relevante. Se identifica la innovación turística como un proceso necesario para transformar y mejorar la competitividad, resiliencia y sostenibilidad de destinos y empresas. Esto se vuelve urgente ante problemas como la masificación y la pérdida de calidad en la experiencia turística, derivados de una gestión deficiente.
Propone tres tipos de innovación: reactiva, que aborda problemas existentes; evolutiva, que mejora la competitividad; y transformadora, que busca un cambio hacia un modelo regenerativo. La calidad del entorno natural y social es fundamental para el éxito de cualquier destino turístico, ya que su degradación afecta directamente al valor de la propuesta turística. Por ello, los destinos deben adoptar modelos de gestión sostenibles y eficientes para asegurar su futuro en un contexto cambiante y competitivo.