Una reciente investigación de la Universidad de Oviedo concluye que las semillas no germinan simplemente bajo condiciones favorables, sino que ajustan este proceso en función del estrés ambiental y las perturbaciones de su entorno. Eduardo Fernández Pascal, profesor de la universidad, destaca que las especies pueden decidir esperar semanas, meses o incluso años hasta que las circunstancias sean óptimas para su supervivencia.
El estudio, que analizó más de 14.000 ensayos de germinación de casi 1.000 especies de plantas europeas, muestra que aquellas que habitan en ambientes fríos o húmedos tienden a retardar la germinación para evitar condiciones adversas, mientras que las que se encuentran en áreas afectadas por perturbaciones, como campos de cultivo, germinan rápidamente para aprovechar oportunidades. Este hallazgo resalta la importancia de comprender las condiciones que llevan a las semillas a no germinar, lo que puede ser crucial para la conservación y la sostenibilidad de los ecosistemas.