Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la reducción de las emisiones de metano puede liberar grandes volúmenes de gas natural, convirtiéndose en una solución clave tanto para el clima como para la seguridad energética. Este esfuerzo podría inyectar hasta 200.000 millones de metros cúbicos de gas al mercado anual, lo que contribuiría a aliviar la crisis energética actual. La AIE destaca que cerca del 70 % de las emisiones en el sector de los combustibles fósiles podrían evitarse mediante tecnologías ya disponibles, de las cuales muchas podrían no generar costos netos.
Sin embargo, a pesar de estas posibilidades, las emisiones de metano siguen en niveles alarmantemente altos, alcanzando 124 millones de toneladas en 2025, lo que refleja una falta de implementación de las medidas necesarias en varios países, especialmente en aquellos que son los principales emisores, como China, Estados Unidos y Rusia. El informe señala que aunque muchas de las soluciones son viables y rentables, hay una clara brecha entre los compromisos climáticos y su ejecución real, lo que limita el progreso hacia los objetivos fijados en la lucha contra el cambio climático.