Los refranes tradicionales españoles, como "En abril, aguas mil" o "Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo", han sido durante siglos una herramienta valiosa para la interpretación del clima basado en la experiencia de comunidades agrarias. Sin embargo, el cambio climático está alterando estos patrones climáticos, lo que provoca que dichos refranes tengan una correspondencia cada vez menor con la realidad actual. Un informe reciente del IPCC corroboró cambios en fenómenos climáticos, incluyendo el aumento de las temperaturas extremas y episodios de lluvia intensa, lo que resalta la frustrante discrepancia entre estos dichos y el clima actual.
Por ejemplo, abril de 2023 no solo fue el más cálido desde 1961, sino también uno de los más secos, con precipitaciones que alcanzaron solo el 22% de lo normal. La situación es similar para mayo, donde olas de calor y noches cálidas están llegando antes en el año, lo que desafía la recomendación del refrán sobre el uso del abrigo. Aunque los refranes continúan siendo un patrimonio cultural y lingüístico, su funcionalidad disminuye a medida que las condiciones climáticas se vuelven más inciertas.
Los refranes no solo son expresiones folclóricas, sino también formas de conocimiento empírico que organizan la vida cotidiana de generaciones. Sin embargo, la habilidad para anticipar el clima a través de estas sabidurías se ve debilitada a medida que el clima cambia más rápidamente que el conocimiento transmitido, convirtiendo a los refranes en indicativos de un pasado climático que ya no se ajusta a nuestra realidad presente.