La sequía y el cambio climático, junto con prácticas insostenibles en el uso de la tierra, están provocando la erosión de los pastizales a nivel mundial, con hasta la mitad de ellos ya degradados o en riesgo. Este grave problema, indicado por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), pone en peligro no solo la biodiversidad, sino también los medios de subsistencia de millones de personas y la resiliencia de las comunidades.

Los pastizales son fundamentales, ya que cubren más de la mitad de la superficie terrestre y sostienen a aproximadamente dos mil millones de personas, además de proporcionar cerca del 70% del alimento destinado al ganado globalmente. Ante el creciente impacto de las sequías y la escasez de agua, se requieren medidas urgentes para reconocer, proteger y restaurar estos ecosistemas.

En el contexto del Día Mundial de la Desertificación y la Sequía 2026, el secretario general de la ONU, António Guterres, instó a apoyar a los pastores y comunidades indígenas, resaltando la importancia del conocimiento tradicional en la conservación de los pastizales. Se busca promover un enfoque sostenible en el pastoreo y la restauración de estos paisajes esenciales para la seguridad alimentaria y la biodiversidad.