La OMM ha señalado que las condiciones para el desarrollo de El Niño ya están presentes, con un aumento significativo en la temperatura de la superficie del mar en el océano Pacífico ecuatorial, alcanzando niveles que históricamente definen este fenómeno. Mientras la probabilidad de su consolidación es alta, la organización advierte sobre su potencial intensidad, que podría ser moderada a fuerte. En este contexto, la enviada de la OMM, Celeste Saulo, ha enfatizado la importancia de prepararse para sus consecuencias, que podrían incluir un agravamiento de sequías y lluvias intensas, así como un aumento en el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en océano.

António Guterres, secretario general de la ONU, ha agregado que El Niño representa una advertencia climática urgente, instando a la comunidad internacional a abordar la crisis climática y a reducir la dependencia de combustibles fósiles. La OMM también ha advertido sobre la posibilidad de efectos severos, no solo en el clima, sino también en las economías y comunidades vulnerables, reiterando que la actual crisis climática amplificará los impactos de El Niño, convirtiéndolo en un evento de gran preocupación global.

Históricamente, El Niño impacta las precipitaciones globales, con expectativas de aumento de lluvias en lugares como el Cuerno de África y Asia central, y sequías severas en regiones de Centroamérica, el Caribe, y el sur de Asia. Además, se anticipa que influirá en la temporada de huracanes, reduciendo la formación de ciclones en la cuenca atlántica, mientras que podría incrementar su actividad en el Pacífico central y oriental.