Las ciudades modernas cuentan con sistemas que registran flujos de personas y vehículos, pero estos datos no reflejan completamente la experiencia de movilidad urbana. La criminóloga Freyja Pérez Keller argumenta que la percepción del entorno, a menudo condicionada por el miedo, juega un papel crucial en la movilidad de los ciudadanos. Según la OMS, cerca de 1.800 millones de adultos no alcanzan los niveles mínimos de actividad física, y en Europa, el 45% de la población no practica ejercicio alguno. Esto se ve influenciado por la percepción de inseguridad en el entorno urbano, donde incluso un lugar técnicamente accesible puede convertirse en un espacio socialmente evitado.

SnailStep, una plataforma de inteligencia de movilidad peatonal, busca medir estos patrones en un contexto real, como lo demostró un estudio realizado en Zaragoza. Su enfoque se centra en entender por qué ciertas rutas son evitadas, preguntando sobre la experiencia subjetiva de los ciudadanos al interactuar con su entorno. Este tipo de investigación no solo ofrece datos útiles para la salud pública, sino que también sirve para construir ciudades más inclusivas y seguras, destacando la importancia de formular mejores preguntas sobre la movilidad urbana.