El debate sobre la educación ha evolucionado para incluir un aspecto crucial: el papel de las escuelas en la crisis medioambiental actual. La educación en sostenibilidad no se limita a enseñar teoría sobre cambio climático o a implementar prácticas como el reciclaje. Según la reflexión de Matías Delgado, es fundamental que la educación ambiental se integre en el entorno físico del aula. La pedagogía Montessori es un ejemplo notable, donde el aprendizaje se centra en la naturaleza y el vínculo emocional con el medio ambiente. Actividades como cuidar plantas o aprender al aire libre son esenciales para desarrollar una conciencia ecológica sólida.

Además, la transformación de la arquitectura escolar hacia espacios más sostenibles, como fachadas vegetales y paneles solares, también juega un papel esencial en educar a los alumnos sobre el medio ambiente. Esta integración de la sostenibilidad en la educación es vista como una necesidad para formar ciudadanos capaces de abordar los desafíos ecológicos del futuro. En definitiva, la creación de un entorno educativo que promueva la sostenibilidad desde la infancia es clave para fomentar hábitos responsables en nuevas generaciones.