En los últimos años, la percepción de China en España ha cambiado, pasando de ser vista únicamente como un competidor económico a ser considerada una fuente de aprendizaje en sostenibilidad y eficiencia. China ha avanzado en áreas como digitalización, movilidad y construcción, lo que puede ofrecer valiosas lecciones a España. En este contexto, se resalta la importancia de mejorar procesos cotidianos y reducir el desperdicio de recursos, un aspecto donde el modelo chino ha demostrado avances significativos.
Además, la relación entre diseño, fabricación y mercado en China permite una mejor conexión de los elementos del sistema, lo que se traduce en menos desperdicio y mayores eficiencias. En el ámbito de la construcción, España necesita adoptar técnicas más eficientes y sostenibles, y observar cómo China ha incorporado sistemas industrializados y modulares puede ser clave para mejorar en este aspecto. Por último, se subraya la importancia de mantener un enfoque de cooperación entre ambos países, en lugar de una confrontación, promoviendo un aprendizaje mutuo que potencie la sostenibilidad y competitividad en el futuro.