La economía verde se posiciona como una herramienta fundamental para fomentar la competitividad y la seguridad energética en España, ofreciendo una oportunidad histórica para reducir la dependencia de combustibles fósiles. Empresas, instituciones y representantes políticos coinciden en la necesidad de avanzar hacia una transición ecológica que permita no solo el crecimiento económico, sino también una mayor resiliencia frente a crisis internacionales.

El sector empresarial, desde grandes corporaciones hasta pequeñas y medianas empresas, ha adoptado la sostenibilidad como una ventaja competitiva. Para facilitar esta transformación, los inversores claman por unas normas que sean claras y menos burocráticas. Se enfatiza la importancia de una colaboración efectiva entre el Estado y las empresas, respaldada por políticas de fiscalidad verde que incentiven la inversión en energía limpia y tecnologías sostenibles.

Con la incertidumbre geopolítica y la volatilidad del mercado energético, avanzar hacia un modelo basado en energías limpias no solo reduce riesgos, sino que también mejora la posición competitiva de España frente a otras economías globales. La transformación del modelo productivo, que incluye la digitalización, la innovación y la economía circular, se presenta como un camino necesario para asegurar la sostenibilidad del crecimiento económico, reforzando así el compromiso del país con la sostenibilidad ambiental y el desarrollo económico.