España está en medio de una transformación industrial significativa, con la introducción de proyectos de vehículos eléctricos en varias regiones, como Vitoria, Martorell y Navarra. Sin embargo, el mercado todavía no ha despegado completamente, ya que en los primeros meses de 2026, solo el 8,7% de la producción automotriz fue de vehículos electrificados. A pesar de que se prevé la fabricación de 16 nuevos modelos eléctricos e híbridos enchufables hasta 2028, el sector enfrenta retos relacionados con la caída de modelos de combustión, la crisis logística y la escasez de semiconductores.

La inversión en tecnología y la llegada de fabricantes chinos están cambiando el panorama industrial, con la producción planificada de baterías en España, un componente clave para el éxito de los vehículos eléctricos. Sin embargo, el crecimiento real del sector dependerá en gran medida de la demanda del mercado, que sigue siendo incierta. Los sindicatos también advierten sobre la necesidad de garantizar un proceso de transición justa que incluya el empleo y la capacitación adecuada para los trabajadores ante el cambio en la naturaleza del trabajo en la industria del automóvil.