El suelo es vital para la vida en la Tierra, albergando aproximadamente el 59% de los organismos que sostienen nuestros ecosistemas. Sin embargo, más del 60% de los suelos en la Unión Europea están en un estado no saludable, perjudicados por la contaminación, erosión y usos intensivos de la tierra. El proyecto SOILGUARD, financiado por la Comisión Europea, ha estudiado la biodiversidad del suelo en 11 países, revelando que esta varía según el clima y las características del terreno.

Los resultados del estudio muestran que la mejora de la biodiversidad del suelo es posible mediante prácticas de manejo adecuadas en agricultura. Es crucial adaptar las estrategias a las condiciones específicas de cada región, especialmente en zonas áridas, donde la salud del suelo puede amortiguar los efectos de sequías moderadas. En este contexto, la Unión Europea ha comenzado a implementar la Directiva de Monitorización y Resiliencia del Suelo, que obligará a los Estados miembros a evaluar y proteger la salud del suelo. Los indicadores de biodiversidad identificados pueden guiar estas acciones para asegurar un suelo saludable para las generaciones futuras.