En un contexto de crisis climática y fenómenos extremos, los jóvenes españoles exigen un papel activo en la toma de decisiones. El Consejo de la Juventud ha subrayado la urgencia de que las nuevas generaciones participen en el desarrollo e implementación de políticas públicas que aborden el cambio climático y sus efectos emocionales, como la ecoansiedad. Más del 60% de los jóvenes ha estado involucrado en acciones de voluntariado durante emergencias, lo que refleja su compromiso y preocupación por el futuro del planeta.
Los jóvenes abogan por una "transición justa" que no solo busque la reducción de emisiones, sino que también incluya mejoras en la justicia social. Demandas como el acceso a transporte público gratuito, la revisión de la Política Agraria Común, y el impulso del autoconsumo energético son parte de sus exigencias. Además, se destaca la necesidad de integrar a la juventud en el ciclo completo de la política climática, ya que su inclusión puede mejorar la efectividad y aceptación de las medidas adoptadas. Este clamor por participación es un reflejo del cambio generacional que busca una política más inclusiva y consciente del impacto ambiental y social del cambio climático.