La gestión ineficiente de la biomasa acumulada en los bosques españoles se ha transformado en un problema crítico en la lucha contra los incendios forestales. Anualmente, se generan 46 millones de metros cúbicos de biomasa, de los cuales solo se utilizan el 40%, dejando alrededor de 22 millones de toneladas como potencial combustible. Esto no solo incrementa el riesgo de incendios, sino que también representa una oportunidad para revitalizar la economía rural, como señala la Asociación Española de la Biomasa (AVEBIOM). Se estima que un manejo efectivo podría crear entre 2.500 y 3.500 empleos en áreas rurales despobladas, al mismo tiempo que se contribuye a una reducción significativa de emisiones de CO₂.
En este contexto, el silvopastoreo ha comenzado a ganar relevancia como una herramienta esencial en la prevención de incendios. La combinación de producción forestal y pastoreo de animales, especialmente en el contexto de la España vaciada, permite gestionar de forma sostenible la vegetación, disminuyendo la biomasa que puede provocar incendios. Proyectos en la Región de Murcia buscan desarrollar prácticas de silvopastoreo, utilizando razas como la oveja segureña y la cabra celtibérica, que se adaptan bien a las condiciones locales. Este enfoque no solo busca mitigar el riesgo de incendios, sino que también ofrece perspectivas económicas a los jóvenes rurales, ayudando a afianzar la población en estas zonas.
Tanto el aprovechamiento de la biomasa como la implementación del silvopastoreo requieren un enfoque coordinado que integre las políticas forestales, energéticas y de desarrollo rural. La movilización de un millón de toneladas de biomasa al año podría requerir inversiones significativas, pero el impacto ambiental y social que pueden generar podría ser transformador para España. En definitiva, estas estrategias pueden no solo contribuir a la sostenibilidad, sino también a la recuperación económica de regiones que enfrentan una despoblación crítica.