Durante años, la buganvilla ha adornado numerosas fachadas mediterráneas, pero la bignonia, o trompeta trepadora, está ganando popularidad como una opción viable. Esta planta es conocida por su vigor y su capacidad para cubrir superficies rápidamente, creando un ambiente fresco y sombrío ideal para terrazas y jardines amplios. Aunque no presenta la misma gama de colores que la buganvilla, su floración en tonos naranjas y rojos y su capacidad para soportar sequías la hacen muy atractiva.

La bignonia requiere sol pleno y un soporte adecuado, pudiendo alcanzar hasta 10 metros de altura. Sin embargo, su vigor puede ser un desafío; se recomienda un manejo cuidadoso para evitar que invada espacios no deseados. La Royal Horticultural Society advierte que su cultivo debe ser consciente para no desentonar con el entorno y mantener la biodiversidad. A pesar de su belleza y funcionalidad, es crucial considerar su mantenimiento, que incluye riego durante los primeros años y poda regular para controlar su crecimiento.