Durante la cumbre del G7 en Francia, Japón ha propuesto la creación de una reserva común de minerales críticos, una medida que busca abordar las tensiones geopolíticas y la creciente demanda de materiales esenciales para la transición energética y la tecnología. Este sistema internacional permitiría a los países del G7 coordinar sus reservas de manera que se garantice un suministro estable, minimizando la dependencia de China, que actualmente controla casi el 90 % del procesamiento de tierras raras. La propuesta incluye que cada nación mantenga sus propios mecanismos de almacenamiento, pero que exista una cooperación para gestionar emergencias de suministro.

La iniciativa responde a un panorama global donde los minerales críticos, como tierras raras, litio y cobalto, son fundamentales para desarrollar tecnologías limpias, incluidos vehículos eléctricos y energías renovables. Ante el aumento de la demanda y la incertidumbre en el suministro ocasionada por tensiones comerciales y geopolíticas, esta reserva permitiría a las democracias industrializadas fortalecer su resiliencia económica y energética. Algunos países, como Australia y Francia, ya están colaborando con Japón en esfuerzos de diversificación y seguridad de suministro, lo que augura un futuro más estable para el acceso a estos recursos estratégicos.