En un contexto donde el cambio climático y la equidad social son prioridades globales, Manuel Zafra, presidente de Merck en España, señala la necesidad de evaluar la innovación en salud desde una perspectiva de sostenibilidad. Este nuevo paradigma incorpora no solo la eficacia y el costo de los tratamientos, sino que también considera su impacto ambiental y social.

Zafra resalta que la inclusión de criterios ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza) en el desarrollo y financiación de medicamentos es esencial. Esto permite incentivar a las empresas a adoptar prácticas más sostenibles, promoviendo sistemas de producción y distribución más limpios y eficientes. Además, enfatiza la importancia de la transparencia en el proceso de evaluación, lo que puede mejorar la confianza en el sistema de salud y garantizar decisiones a largo plazo que beneficien a toda la sociedad.

Así, un enfoque responsable y ético en la innovación farmacéutica no solo beneficia a los pacientes, sino que también contribuye a un modelo de salud más justo y sostenible, alineándose con los desafíos globales actuales.