A tan solo semanas del inicio oficial del verano, España está enfrentando un aumento notable en la actividad de incendios forestales. Entre el 1 de enero y el 10 de junio de 2026, se han registrado 246 incendios, convirtiéndose en un problema más grave que en años anteriores, con cerca de 37.000 hectáreas consumidas por las llamas. Las condiciones climáticas, con temperaturas alcanzando los 35 °C, tormentas y vientos fuertes, están alimentando esta crisis.
Los pronósticos para los meses de julio y agosto son preocupantes. Las autoridades meteorológicas prevén temperaturas superiores a la media, con efectos más severos en el norte peninsular y la costa mediterránea. A esto se suma la llegada del fenómeno de El Niño, que podría llevar a que 2026 sea uno de los veranos más calurosos registrados. La organización Greenpeace ha advertido sobre la necesidad de aumentar las campañas de prevención y la gestión forestal, enfatizando que la mayoría de los incendios son provocados por actividades humanas.
Como antecedente, el año 2025 fue el más destructivo para los bosques españoles en más de 30 años, con casi 400.000 hectáreas quemadas, lo que pone de relieve la urgencia de acciones efectivas para mitigar el riesgo de incendios en el futuro.