En el primer cuatrimestre de 2026, la superficie calcinada por incendios forestales en España se redujo significativamente, alcanzando 16.330,91 hectáreas, un 29,5% menos que la media de los últimos diez años, que se situó en 23.168 hectáreas. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, este descenso se atribuye a la efectividad de las medidas preventivas y el clima favorable. Los primeros meses del año vieron cifras notoriamente bajas, especialmente en enero y febrero, donde se registró un 87,4% menos de superficie quemada respecto a la media del último decenio.

A lo largo de estos cuatro meses, se reportaron 2.624 incendios y conatos, siendo 987 incendios que arrasaron al menos una hectárea. Destaca que el noroeste peninsular, que incluye Asturias, Cantabria, Galicia, País Vasco, León y Zamora, concentró el 50,90% de los incidentes. En términos de superficie arrasada, el 82,22% de las hectáreas quemadas pertenecen a esta región, lo que pone de relieve la vulnerabilidad de sus ecosistemas a los incendios. Esta notable disminución podría ser un signo positivo de los esfuerzos renovados en la gestión del riesgo y la conservación ambiental.