El verano de 2026 ha sido catastrófico en términos de incendios forestales en España, donde la superficie quemada ha superado las 222.000 hectáreas, lo que representa cinco veces más que en el mismo periodo del año anterior, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS). Destaca el incendio de Fermoselle en Zamora, que ha devastado 11.134 hectáreas y representa una reactivación del riesgo en el municipio de Mámoles. Ante la grave situación, el Departamento de Interior ha adquirido urgentemente 1.500 mangueras para los bomberos debido a la alta concurrencia de incendios.

Por otro lado, en la Comunidad de Madrid y Ávila, los incendios en la Sierra Oeste y Burgohondo han sido controlados después de intensos esfuerzos, destacándose este último como el mayor incendio en la historia reciente de España. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha anunciado un presupuesto de 20 millones de euros para la recuperación de las zonas afectadas. De forma similar, el incendio en La Vall d'Uixò de Castellón, que afectó a más de 9.000 hectáreas, también ha sido estabilizado y se han activado ayudas para los agricultores perjudicados.

A pesar de los avances en algunas áreas, la situación sigue siendo crítica en ciertos puntos, como en la región de El Bierzo en León, donde permanecen activos los incendios en Veguellina y Benuza. La Guardia Civil está investigando posibles causas intencionadas en algunos de los incendios, lo que subraya la necesidad de medidas urgentes para prevenir futuros siniestros y proteger el medio ambiente.