Los incendios forestales se han convertido en un problema creciente en España, con eventos recientes que han devastado grandes áreas, incluyendo más de 400 hectáreas en Doñana, una zona rica en biodiversidad y considerada Reserva de la Biosfera. En 2025, la situación fue alarmante, con más de 524.000 hectáreas consumidas por el fuego, destacando una severa ola de incendios que se registró en el noroeste de la Península Ibérica. Investigadores de la Universidad de León han identificado que esta magnitud fue el resultado de un 'cóctel de factores ambientales', incluyendo sequías prolongadas, bajos niveles de humedad atmosférica, fuertes vientos y una alta acumulación de combustible vegetal.

Más del 65 % de la superficie quemada sufrió daños altos o muy altos, afectando principalmente a espacios con protección ambiental, como reservas de la biosfera y parques naturales. Este escenario revela la necesidad urgente de abordar el cambio climático, enfatizando la prevención y la gestión efectiva del entorno. La falta de respuesta rápida de los servicios de emergencia ha planteado propuestas para anticipar el inicio del Plan INFOCA al 1 de mayo, buscando mejorar la preparación ante estos desastres. La colaboración entre Ayuntamientos y Diputaciones es crucial en este esfuerzo para proteger tanto a la población como a la flora y fauna local, ante el creciente aumento de Eventos Extremos de Fuego en el sur de Europa.