En agosto de 2025, España vivió una ola de calor que culminó en 63 grandes incendios forestales, destacando el que tuvo lugar en Molezuelas de la Carballeda, Zamora. En total, se quemaron 24.426 hectáreas de terreno forestal y 8.258 hectáreas de áreas agrícolas y urbanas, provocando una de las mayores pérdidas en la historia reciente del país. Estos incendios, según Enrique Rey, experto de la Junta de Castilla y León, no solo se caracterizan por su intensidad, sino también por la simultaneidad que muestran en comparación con décadas pasadas.

Los alcaldes de los pueblos afectados subrayan la falta de mantenimiento de los montes y la dificultad para limpiarlos, exacerbada por la escasez de población joven y el desconocimiento sobre la propiedad de las tierras. La situación se complica aún más por la posible intencionalidad de los incendios, ya que se ha identificado que más del 50% de estos fuegos son provocados deliberadamente. Para hacer frente a esta problemática, la Guardia Civil ha establecido una unidad especializada para investigar incendiarios potenciales y prevenir futuros desastres.

El impacto de estos incendios no solo se refleja en la pérdida de ecosistemas, sino también en la economía local, con la afectación a cotos de caza y la inquietud de apicultores y ganaderos sobre el futuro de sus actividades debido a la devastación del territorio.