Greenpeace ha alertado sobre las "temperaturas insostenibles" que enfrentan alumnos y docentes en colegios españoles, donde las aulas alcanzan hasta 35 grados y los patios superan los 60 grados, según mediciones con cámaras termográficas. La organización ecologista advierte que estas temperaturas convierten ir a clase en un riesgo para la salud, lo que requiere una adaptación urgente y sostenible de los edificios escolares a las cambiantes condiciones climáticas.
Las imágenes térmicas revelan que en Sevilla las aulas superan los 31 grados y en Madrid las temperaturas junto a ventanas pueden ser cinco grados más altas. En localidades como Benissa (Alicante), el termómetro en los patios de deporte se aproxima a los 50 grados. Greenpeace resalta que el rendimiento escolar óptimo se alcanza entre 22 y 24 grados, y al superar esta barrera, la capacidad de concentración y comprensión se ve seriamente afectada. La organización reclama reformas estructurales que incluyan sistemas de climatización eficientes y sostenibles, así como más zonas verdes y sombra alrededor de las escuelas para mitigar el impacto del calor.