La “hormiga eléctrica” (Wasmannia auropunctata) ha sido detectada en la costa mediterránea de Francia, específicamente en el Var, donde se han confirmado varias colonias. Esta especie invasora, originaria de Sudamérica, no solo es inquietante por su picadura dolorosa, que puede ser especialmente peligrosa para las mascotas, sino que también representa un riesgo para la biodiversidad local. La Prefectura del Var ha activado un control específico mediante biocidas autorizados, abordando con especial atención a las colonias que abarcan más de 7 hectáreas.

La hormiga eléctrica, que se encuentra en la lista de especies exóticas invasoras de la UE, afecta la diversidad de otras especies, incluyendo insectos y arañas. Su capacidad de reproducción clonal y la formación de nidos interconectados complican su erradicación. Las autoridades han optado por técnicas como el uso de cebos y drones para combatir su expansión. La prevención es clave, y se aconseja a la población que revise sus plantas y evite mover tierra o plantas de áreas invadidas. En el contexto español, estas acciones de vigilancia son cruciales dado el comercio ornamental en la región mediterránea.