Costa Rica, reconocido mundialmente por su compromiso con la sostenibilidad, enfrenta importantes desafíos ambientales en el Día de la Tierra 2026, debido a la minería ilegal y la deforestación. El país intenta equilibrar el crecimiento económico con la conservación de sus ecosistemas, pero las actividades ilegales y la expansión urbanística amenazan su modelo ambiental, especialmente en áreas de alta biodiversidad.

La minería ilegal, particularmente en el norte del país, ha desencadenado una crisis ambiental grave, con el uso de químicos peligrosos como el mercurio, que afecta tanto la salud pública como el entorno natural. Además, la presión del turismo y proyectos inmobiliarios están destruyendo zonas boscosas vitales. La construcción de grandes hoteles en el Golfo de Papagayo, por ejemplo, representa un riesgo significativo para el equilibrio hídrico local y la vegetación nativa.

Con un 58,5% de cobertura forestal y albergando cerca del 6% de la biodiversidad mundial, Costa Rica ha sido un modelo en protección ambiental. Sin embargo, el aumento de la minería ilegal, la deforestación y las tensiones económicas ponen en duda su capacidad para cumplir su ambicioso objetivo de convertirse en un país carbono neutral en 2050. La situación plantea la urgencia de reforzar políticas que protejan la biodiversidad y promuevan un modelo de desarrollo turístico sostenible.