España ha desarrollado un embalse que actuará como una megabatería de 280 MW, diseñado para almacenar electricidad y responder eficazmente a la demanda energética. Este avance se considera crucial, sobre todo tras los recientes apagones que afectaron a millones de ciudadanos. La creación de este sistema se enmarca dentro de la Estrategia de Almacenamiento Energético, que busca involucrar a diferentes actores económicos y a la ciudadanía en la promoción del almacenamiento energético para abordar los desafíos ambientales y económicos actuales.

El funcionamiento de esta tecnología se basa en plantas de bombeo que transfieren agua de un depósito inferior a uno superior, almacenando así energía en forma de potencial gravitacional. Durante los picos de demanda, el agua se libera para generar electricidad, y cuando la demanda es baja, se bombea de regreso. Esta metodología, ya establecida en Europa, representa más del 90% de la capacidad de almacenamiento energético instalada en el continente. No obstante, la instalación de estas plantas requiere un análisis detallado del terreno y considera el impacto ambiental que puedan acarrear.