El PEPAC (Plan Estratégico de la PAC) se ha consolidado como un elemento fundamental en el sector agrario español, afectando no solo a agricultores y ganaderos, sino también a asesorías y empresas agroalimentarias. Aprobado por la Comisión Europea en 2022 y en vigor desde el 1 de enero de 2023, el PEPAC establece que las ayudas agrarias están cada vez más vinculadas a la sostenibilidad y el cumplimiento normativo, lo que obliga a los beneficiarios a acreditarse en prácticas medioambientales y a adaptarse a sistemas digitales.

El programa se articula en torno a tres ejes estratégicos: sostenibilidad económica, medioambiental y social. Este nuevo enfoque implica la implementación de eco-regímenes que promueven prácticas agrícolas sostenibles como la agricultura de precisión y la reducción de fitosanitarios. Además, se prioriza el apoyo a jóvenes agricultores y la modernización de explotaciones, lo que responde a problemáticas estructurales como la despoblación rural y el envejecimiento del sector agrario.

Las ayudas se dividen en dos pilares: pagos directos y desarrollo rural, y las condiciones para acceder a estos fondos requieren demostrar una actividad agraria real y un cumplimiento estricto de los requisitos legales y medioambientales. La implementación de un cuaderno digital de explotación y controles mediante satélites son algunos de los cambios que marcarán la evolución del sector hasta 2027.