La administración de Javier Milei en Argentina ha llevado a una drástica reducción del presupuesto destinado al medio ambiente, que en 2026 representa solo el 0,03 % del gasto público. Este recorte ocurre en un contexto de intensificación del cambio climático, que trae consigo sequías, incendios forestales y fenómenos extremos. Expertos y organizaciones ecologistas han expresado su preocupación ante lo que consideran un retroceso histórico en la capacidad del Estado para proteger la biodiversidad y los recursos naturales del país.

El debilitamiento institucional incluye la degradación del Ministerio de Ambiente a una subsecretaría, lo que limita gravemente su capacidad de coordinación y acción. Organismos esenciales para la conservación han sido eliminados, dejando a muchos ecosistemas desprotegidos. Las medidas tomadas por Milei reflejan una clara ofensiva contra las políticas climáticas, generando preocupación entre la comunidad científica, ya que su negacionismo contribuye a despriorizar el ámbito ambiental en favor de políticas económicas que ignoran las necesidades ecológicas urgentes.

Argentina, expuesta a fenómenos climáticos extremos, enfrenta ahora un aumento en la vulnerabilidad ante una crisis ecológica inminente. Expertos advierten que para enfrentar los desafíos ambientales, se necesita inversión y planificación, no medidas de austeridad que comprometen la salud de los ecosistemas y la calidad de vida de la población.