El Mundial de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, enfrentará al partido entre Uruguay y España con un 70% de probabilidad de disputarse bajo condiciones de calor extremo. Este dato, proporcionado por Climate Central, indica un aumento de 37 puntos porcentuales en comparación con un escenario sin cambio climático. En Guadalajara, donde se llevará a cabo el partido, se espera que este encuentro se vea significativamente afectado por el calentamiento global, situándolo como el que más riesgo presenta en términos de elevación de temperaturas.
El análisis de Climate Central revela que el calor extremo no solo afectará a este partido, sino que se estima que 97 de los 104 partidos del torneo enfrentan un riesgo similar, con casi la mitad superando el 50% de probabilidad de alcanzar temperaturas que influyan negativamente en el rendimiento de los jugadores. Se señala que la situación podría conducir a cambios en el ritmo de juego y a estrategias diferentes durante los encuentros, lo que no resulta beneficioso ni para los deportistas ni para los aficionados.
Además, se han planteado medidas de adaptación por parte de los organizadores, como el ajuste de horarios para los partidos en las sedes más calurosas y pausas obligatorias para la hidratación. Este fenómeno subraya la necesidad de abordar el impacto del cambio climático en eventos deportivos a gran escala.