El humedal de A Toxiza ha atraído la atención científica por su capacidad única para proporcionar un registro contínuo de cambios climáticos durante los últimos 11.000 años. Investigaciones recientes han identificado tres etapas fundamentales en su desarrollo, que van desde su formación inicial, pasando por la influencia humana, hasta la llegada de especies invasivas y los efectos de incendios. A pesar de la notable biodiversidad que alberga este ecosistema, se ha registrado un estado de perturbación que cuestiona la relación entre diversidad y salud ecosistémica. Actividades humanas han deteriorado el Sphagnum, un musgo clave para la retención de agua y el almacenamiento de carbono.

Frente a estos desafíos, se están proponiendo estrategias de restauración que imitan las condiciones ambientales del Holoceno medio, con el objetivo de beneficiar no solo a A Toxiza, sino también a otros ecosistemas vulnerables de la región. El Ministerio para la Transición Ecológica ha demostrado su compromiso con la conservación del humedal, archivando el procedimiento de evaluación ambiental para la ampliación del muelle comercial del puerto de Marín. Esta decisión destaca la importancia de un análisis exhaustivo sobre los impactos medioambientales antes de realizar obras que puedan dañar la biodiversidad marina.

Por otro lado, el sector agroganadero en Galicia enfrenta crecientes dificultades logísticas y ambientales en la gestión de purines. En este marco, las plantas de biometano emergen como una solución crucial. Estas instalaciones, que transforman residuos ganaderos en energía renovable mediante digestión anaerobia, podrían mejorar la sostenibilidad del sector. Además, ayudan a reducir la emisión de gases contaminantes, contribuyendo significativamente a la lucha contra el cambio climático. La Asociación Agraria de Galicia (Asaga) respalda este tipo de proyectos, considerando que son vitales para el futuro económico y ambiental de las explotaciones ganaderas, especialmente ante las exigencias normativas europeas.