El entoldado de calles, una tradición que se remonta a épocas antiguas, se está convirtiendo en una estrategia popular en muchas ciudades españolas para combatir el calor urbano. Esta técnica, que no solo proporciona sombra a peatones y edificios, es especialmente eficaz si se implementa adecuadamente, como asegura Ester Higueras, experta en urbanismo bioclimático. El uso de toldos de colores claros y técnicas como la humectación pueden reducir la temperatura en las calles entre 5 y 10 grados, contribuyendo a un entorno urbano más fresco y saludable.

Cientos de localidades, desde grandes ciudades como Sevilla y Madrid hasta lugares más pequeños como Medina del Campo, están adoptando esta práctica. El Ayuntamiento de Medina del Campo, por ejemplo, ha iniciado la instalación de módulos desmontables que buscan no solo ofrecer sombra, sino también interpretar elementos arquitectónicos históricos. Esta implementación, financiada por el Plan de Recuperación Next GenerationEU, también incluye la medición de temperatura para evaluar su efectividad en la reducción del calor.

Los beneficios de esta práctica, además de la reducción de temperatura, incluyen mejoras en la salud mental y física de los ciudadanos y una disminución de la contaminación térmica en áreas urbanas. En conjunto, el entoldado de calles se perfila como una solución viable frente a los desafíos del cambio climático en las ciudades.