Simon Stiell, secretario ejecutivo de la ONU para el Cambio Climático, ha alertado que el intenso calor que sufre Europa es un claro indicativo de los efectos crecientes de la crisis climática, que se manifiestan en fenómenos extremos que afectan a millones de personas en diversos países. Este episodio de calor, inusual para esta época del año, ha activado alertas sanitarias y ha hecho evidente la conexión entre las altas temperaturas y la quema desmedida de combustibles fósiles, como el petróleo y el carbón. La ONU advierte que esta situación no solo pone en riesgo la salud pública, sino que también compromete la producción agrícola y amenaza la seguridad alimentaria y energética.
Stiell subrayó la urgencia de acelerar la transición hacia fuentes de energía renovables, que son más asequibles y rápidas de implementar que los sistemas tradicionales basados en hidrocarburos. Además, destacó la importancia de invertir en resiliencia frente a fenómenos climáticos adversos como sequías, incendios forestales y megainundaciones, cuyos costos ya se están sintiendo en las economías de muchos países. Mientras tanto, España, Portugal, Francia, Reino Unido y otras naciones europeas han comenzado a activar protocolos de emergencia para proteger a sus poblaciones más vulnerables frente a este calor extremo, que cada vez se considera más habitual debido al cambio climático global.