La expansión del pádel en España ha llevado a la construcción de más de 17.000 pistas, pero este auge tiene un costo ambiental significativo. Investigaciones en comunidades como Aragón y la Comunidad Valenciana indican que cada pista puede causar la muerte de entre 100 y 135 aves anualmente, lo que se traduce en decenas de miles de aves afectadas a nivel nacional. Organizaciones como GREFA y SEO/BirdLife han puesto de manifiesto esta alarmante situación.
La Fiscalía de Medio Ambiente ha subrayado la responsabilidad de los gestores de estas infraestructuras, sugiriendo que se tomen medidas para mitigar el impacto. En algunos municipios, se han implementado redes anticolisión que han reducido dramáticamente la mortalidad de aves, además se están desarrollando ordenanzas que obligan a instalar sistemas preventivos y a ubicar nuevas construcciones lejos de zonas con alta biodiversidad. Diversas tecnologías, como pantallas visibles, están también en evaluación para minimizar las colisiones, resaltando así la urgencia de abordar este problema en el contexto de un desarrollo urbano responsable.