Desde la implementación del cobro obligatorio de bolsas de plástico en 2018, España ha logrado reducir su consumo en un 40%, pasando de 11.238 millones de unidades en 2017 a 6.890 millones en 2023. Este cambio en los hábitos de compra se ha visto impulsado por una mayor concienciación ambiental y la promoción de alternativas reutilizables.

No obstante, expertos como Deborah García Bello y Amparo Fernández señalan que el desafío ambiental es más amplio. A pesar de la disminución de las bolsas de plástico, la contaminación por microplásticos sigue siendo un problema crítico. Además, la sostenibilidad de alternativas como las bolsas de papel y algodón no está garantizada, ya que su impacto ambiental puede ser superior si no se usan adecuadamente. La directora de Captoplastic, Fernández, destaca la necesidad de monitorear otras fuentes de microplásticos, como el desgaste de neumáticos y textiles sintéticos, para mejorar las políticas ambientales y abordar esta problemática de manera efectiva.