En los primeros tres meses de 2026, los incendios forestales han devastado 12.946 hectáreas en España, lo que representa un alarmante aumento del 122% en comparación con las 5.822 hectáreas quemadas en el mismo trimestre de 2025. Sin embargo, esta superficie es un 30% inferior a la media de incendios de los últimos diez años, que se sitúa en 18.372 hectáreas anuales. Este periodo se ha convertido en el quinto más destructivo de la última década, superado solo por los inicios de 2016, 2015, 2018 y 2024.

Según los datos provisionales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), se han reportado 1.568 incendios, de los cuales 864 fueron conatos, es decir, fuegos que no superaron una hectárea. Es notorio que el noroeste de España, que incluye regiones como Galicia, Asturias y partes de León y Zamora, ha concentrado el 89,55% de la superficie afectada, lo que plantea preocupaciones sobre sus efectos en la biodiversidad. A pesar de las hectáreas quemadas, no se registraron incendios de gran magnitud, ya que ninguno superó las 500 hectáreas.

El análisis de estas cifras sugiere la urgencia de implementar y mantener estrategias de prevención efectivas, sobre todo con la llegada de la primavera y el verano, periodos históricamente críticos para la ocurrencia de incendios en el territorio español.