La reciente recuperación de un esqueleto casi completo de lince euroasiático en la Sima Topinoria, en Cantabria, ha cambiado drásticamente la comprensión sobre la extinción de esta especie en España. Este hallazgo, resultado de una investigación de la Universidad de A Coruña, sugiere que el lince euroasiático persistió en la Cordillera Cantábrica hasta hace 200 años, un periodo mucho más extenso del que se había creído anteriormente.
El estado de conservación del esqueleto y su datación a través de radiocarbono han revelado que el animal vivió hace aproximadamente 210 años. Además, el estudio aporta evidencia sobre la coexistencia histórica entre el lince euroasiático y el lince ibérico, desafiando así la cronología establecida de su extinción y apoyando la idea de que ambas especies compartieron hábitats en la península hasta épocas relativamente recientes.
El descubrimiento también proporciona información sobre el contexto ecológico de la época, sugiriendo que la presión humana, la expansión agrícola y la persecución directa fueron factores que propiciaron la desaparición del lince euroasiático en la región. Este hallazgo no solo ofrece nueva perspectiva sobre la fauna antigua del norte de España, sino que subraya la importancia de proteger los ecosistemas montañosos para preservar la biodiversidad existente y entender la historia de especies desaparecidas.