Estudios realizados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han revelado el sorprendente hallazgo del agua invisible que permite la supervivencia del Parque Nacional de Doñana, incluso sin lluvias. Durante tres años, los investigadores han observado cómo el suelo del parque es capaz de adsorber vapor de agua directamente de la atmósfera, funcionando como una fuente vital de hidratación en épocas de sequía. Este proceso de adsorción es más eficiente que la formación de rocío, ya que se instala en condiciones de humedad más bajas, beneficiando a organismos críticos como biocostras y microorganismos del suelo.

Adicionalmente, el contexto de cambio climático, que podría reducir fenómenos como el rocío y la niebla, hace que el entendimiento de este mecanismo sea esencial para mejorar los modelos hidrológicos y explorar la resiliencia de los ecosistemas mediterráneos. Asimismo, la recuperación del águila imperial en Doñana, gracias a un programa de conservación que incluye monitorización tecnológica y mejora de hábitats, añade dimensiones a los esfuerzos por conservar la biodiversidad en este significativo espacio natural. La crianza exitosa de 15 pollos de esta especie emblemática resalta el valor de Doñana como refugio de biodiversidad y como ejemplo de cómo la acción coordinada y la ciencia pueden contribuir a la protección del medio ambiente.