Un nuevo metaanálisis internacional, liderado por la Universidad de York, ha puesto de relieve que realizar deporte y dormir entre siete y ocho horas al día son hábitos fundamentales para reducir el riesgo de demencia. Este estudio, que analiza casi 70 investigaciones previas con millones de participantes, concluye que la actividad física puede disminuir el riesgo de padecer demencia en un 25 %. Por otro lado, permanecer sedentario más de ocho horas al día incrementa en un 27 % la probabilidad de desarrollar esta enfermedad, subrayando la necesidad de mantener un estilo de vida activo.
Además, la calidad del sueño juega un papel esencial. Tanto las horas insuficientes como el exceso de sueño se relacionan con un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Las conclusiones del estudio resaltan la modificación de estos hábitos como una estrategia accesible y potencialmente efectiva para frenar el avance de la demencia, cuya incidencia está aumentando a nivel global, afectando a millones de personas. Los expertos enfatizan que pequeños cambios en el comportamiento diario pueden tener un gran impacto en la salud mental a largo plazo.