El coto de caza en Viérnoles se enfrenta a serias irregularidades que cuestionan su legalidad y viabilidad. Este espacio cinegético no cumple con el requisito de contar con 750 hectáreas continuas, lo que genera defectos estructurales en su gestión. La falta de estudios ambientales adecuados impide evaluar los impactos reales sobre la fauna y los hábitats protegidos, agravando el riesgo para la biodiversidad local.

Además, la fragmentación del terreno por la urbanización y otras infraestructuras destaca la ineficacia del proyecto. Sin una cartografía detallada y un análisis riguroso, la posibilidad de conflictos con otras actividades, como la educación y la conservación, aumenta. Estos factores no solo amenazan la viabilidad del coto, sino que también subrayan la necesidad de replantear el modelo de uso del territorio en función de la sostenibilidad y la conservación ambiental.