La química y divulgadora científica, Deborah García Bello, ha señalado que muchas decisiones políticas sobre el medioambiente a menudo responden más a la opinión pública que a fundamentos científicos sólidos. En su reciente libro, Diario de laboratorio, reflexiona sobre temas como la energía nuclear y el uso de plásticos, argumentando que muchas alternativas consideradas ecológicas generan confusiones sobre su verdadera sostenibilidad. García Bello enfatiza que es crucial evaluar el impacto de estos materiales desde su creación hasta su eliminación, en lugar de solo reaccionar a eventos aislados como la contaminación marina.

Además, respalda el uso del plástico al reconocer su papel en la eficiencia energética, aunque critica la gestión inadecuada de residuos. También aborda el rechazo generalizado hacia la energía nuclear, sugiriendo que este miedo proviene de una falta de comprensión y análisis crítico, acentuado por eventos pasados como Chernóbil. Para ella, es fundamental que las políticas medioambientales se basen en evidencias científicas y análisis detallados para enfrentar los desafíos climáticos con una perspectiva más informada y menos emocional.